Franco Colapinto vivió un domingo complicado en el Red Bull Ring, cerrando un fin de semana para el olvido junto a Alpine en el Gran Premio de Austria, octava fecha de la temporada de Fórmula 1. Un monoplaza con problemas de potencia y las exigentes condiciones climáticas, con altas temperaturas, condicionaron su rendimiento. El piloto argentino finalizó en el 15° puesto, apenas una posición por delante de su lugar de partida, aunque con la sensación clara de que su auto nunca respondió y estuvo muy lejos de la lucha por los puntos. Al retirarse de Spielberg, Colapinto dejó un mensaje contundente para revertir la situación: «El equipo necesita entender por qué pasan estas cosas».

La mala jornada del pilarense —que terminó solo dos lugares detrás de su compañero de equipo Pierre Gasly— comenzó desde la largada. Mientras George Russell tomaba la punta y Max Verstappen iniciaba su remontada hacia el segundo lugar, en una intensa pelea por los primeros puestos que duraría hasta la última vuelta, Colapinto permaneció detenido en los primeros metros. Cuando finalmente pudo arrancar, al llegar a la primera curva ya se encontraba último.
Durante las vueltas iniciales, el piloto reportó por radio en múltiples ocasiones la falta de potencia del motor. “No me tocó nadie en la largada. Me empezaron a pasar todos… Me quedé parado”, afirmó tras la carrera, descartando la posibilidad de un roce con Sergio Pérez, que en un primer momento se había señalado como posible causa de su mal comienzo.
“En la largada reaccioné bien. Los primeros dos o tres metros fueron buenos, pero de repente el auto dejó de acelerar. No avanzaba y me pasaron todos. Después se recuperó un poco, pero saliendo de la curva 1 me quedé de nuevo. No tenía nada, me pasaron todos y terminé 22°”, explicó Colapinto.
Desde el fondo del pelotón, el argentino inició su lucha por avanzar posiciones. Con los limitados recursos del Alpine, superó en pista al Cadillac de Valtteri Bottas, afectado desde el inicio por el recalentamiento de frenos, y a los Aston Martin de Lance Stroll y Fernando Alonso. Más adelante, ganó varios mano a mano frente a su excompañero Alex Albon, con un Williams cada vez más poco fiable. Su mejor adelantamiento fue sobre el Haas de Esteban Ocon en la vuelta 56, que lo dejó en el puesto 15.
En algunos pasajes, por las detenciones de otros pilotos, llegó a ocupar el decimotercer lugar. Sin embargo, con un auto “muy difícil de manejar” debido a la escasa velocidad y problemas de adherencia que limitaron su agresividad, nunca estuvo en condiciones reales de pelear por ingresar a los puntos.
“Fue un fin de semana complicado con el motor y el sistema eléctrico, que costó más que en otras fechas de esta temporada. Fue un día muy malo, sin ritmo, muy lento y con mucho patinaje”, sostuvo.
“Tuve un comienzo bastante malo, después recuperé algunas posiciones, pero no tenía ritmo para superar a los autos delante. Era complicado adelantar y había mucho sobrecalentamiento”, resumió.
Detalló además las dificultades que atravesó en pista: “Al principio me quedé detrás de los Williams y era difícil pasarlos. Luego, con las gomas en mejor estado, pudimos superarlos. Pero la carrera fue dura. Los neumáticos traseros no aguantaban, sufrían muchísimo. El agarre trasero fue pésimo. No podíamos acelerar bien al salir de las curvas. Tuvimos muchos problemas de tracción, cargando mucha energía sobre los neumáticos en las frenadas y luego sin nada de tracción en las salidas de curvas lentas”. Estas complicaciones se agravaron por las elevadas temperaturas en pista, que rondaron los 50 grados durante casi las 71 vueltas.
Lo único rescatable para Colapinto fue su estado físico al terminar la carrera, en contraste con varios pilotos que quedaron exhaustos. “Estoy bien. Este auto no cansa físicamente. Todos usaron chaleco refrigerante… pero fue innecesario, peso extra para nada”, comentó con algo de humor. “Hizo calor, pero estos autos son mucho más fáciles de manejar”.
Austria fue, en definitiva, una decepción para Alpine, que había llegado a Spielberg con varias mejoras en sus autos, incluyendo un nuevo alerón delantero esperado con expectativa. Sin embargo, el equipo no encontró respuestas. Para Colapinto, tras un viernes difícil en los entrenamientos libres, la clasificación del sábado le había dado buenas sensaciones, a pesar de no avanzar a la Q3 por un error en su última vuelta.
“Este fin de semana fue más complicado que los anteriores. No entiendo por qué nos faltó tanto ritmo en comparación con Barcelona. No es un circuito muy diferente al de allí. Incluso en carrera fuimos bastante lentos”, señaló, recordando la fecha anterior, donde terminó octavo, aunque luego fue relegado al décimo lugar por una sanción.
“No tuve el coche en un buen punto. Fue una carrera larga, sin potencia al principio y, en general, nada funcionó bien”, reflexionó. “Trajimos algunas mejoras, pero hay que entender qué pasó con ellas y cómo aprovecharlas mejor”.
Finalmente, concluyó: “No sé si esto nos da una dirección clara a seguir, pero en líneas generales fue un fin de semana pobre. Necesito comprender mejor qué pasó y espero que podamos mejorar para la próxima carrera”.
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