Europa prohíbe la carne de Brasil y rompe una de las patas clave del acuerdo con el Mercosur

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La Comisión Europea concretará este jueves el bloqueo definitivo a la importación de productos brasileños de origen animal debido al incumplimiento de las normativas europeas que prohíben el uso de antibióticos y otros compuestos prohibidos en la ganadería.

Europa prohíbe la carne de Brasil y rompe una de las patas clave del acuerdo con el Mercosur

El proceso se inició en mayo, cuando el ejecutivo comunitario excluyó a Brasil de la lista de países que cumplen con la normativa europea, apenas dos semanas después de la aplicación provisional del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur. Bruselas debió adoptar una postura firme ante los gobiernos europeos.

En ese momento, la Comisión Europea otorgó al gobierno brasileño un plazo de tres meses para ajustarse a las leyes europeas. Fuentes comunitarias señalaron que se esperaba una reacción por parte de Brasil para prohibir el uso de esos productos en su sector ganadero, pero no se produjo ningún cambio.

La diplomacia brasileña en Bruselas expresó su sorpresa ante la medida europea y aseguró que el gobierno estaba trabajando para adoptar “todas las medidas necesarias” con el fin de revertir la decisión, regresar a la lista de países autorizados y mantener el flujo de exportaciones hacia el mercado europeo, al cual Brasil ha suministrado productos durante 40 años.

Brasil destacó contar con un “sistema sanitario sólido y de calidad reconocida internacionalmente”, aunque la Comisión Europea considera que sus medidas aún no son suficientes. Representantes de la Asociación de Granjeros Irlandeses, opuestos al acuerdo con Mercosur, denunciaron haber comprado antibióticos sin controles en cuatro estados brasileños durante una visita en 2025.

Tras cumplirse el plazo de tres meses, Brasil será excluido oficialmente de la lista, y sus productos de origen animal —incluyendo carne bovina, equina, aves, huevos, productos de acuicultura y otros derivados— quedarán fuera del mercado europeo. Esta decisión afecta uno de los pilares clave del acuerdo Mercosur-UE, apenas cuatro meses después de su entrada en vigor.

Bruselas sostiene que no se trata de una medida proteccionista, sino de la estricta aplicación de sus normas, que prohíben ciertos antimicrobianos para estimular el crecimiento o mejorar el rendimiento animal. La Unión Europea no acusa a Brasil de que toda su carne contenga esos antibióticos ilegales, sino que no puede garantizar que los productores que los emplean no comercialicen sus productos en Europa.

Fuentes comunitarias indicaron a Clarín que, en el caso de las aves y la miel, podría acelerarse la reanudación de las importaciones una vez finalizada una auditoría en curso. Sin embargo, para la carne bovina, el proceso será más prolongado debido a los ciclos productivos más extensos.

En términos comerciales, está en juego una importante cifra. En 2025, Brasil fue el segundo mayor exportador de carne bovina a la Unión Europea, con más de 92.000 toneladas por un valor superior a 713 millones de euros. Bruselas reconoce que Brasil ha tomado medidas, como prohibir la importación, fabricación, comercialización y uso de algunos aditivos con antimicrobianos ilegales en Europa, pero enfatiza que debe comprobar sus efectos prácticos y que Brasil garantice la trazabilidad completa en toda la cadena de producción.

El acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea incluye salvaguardas que permiten suspender ciertas disposiciones, aunque ningún funcionario comunitario esperaba la exclusión de Brasil, que formaba parte de esta lista desde hace años. Mientras tanto, Argentina, Paraguay y Uruguay continúan en ella, al cumplir con las normas europeas para la importación de productos agrícolas.

En Bruselas se interpreta que la Comisión Europea buscó mostrar firmeza para tranquilizar a países contrarios al acuerdo, como Francia y Polonia, que exigen rigurosas condiciones sanitarias y fitosanitarias, uno de los principales reclamos de sus productores. Además, se considera una estrategia de cara al Parlamento Europeo, donde se prevé una mayoría ajustada a favor del acuerdo. Un voto negativo podría surgir si se registran escándalos relacionados con importaciones de ganadería o productos agrícolas provenientes de Mercosur.

La Unión Europea aplica a productos importados los mismos requisitos que a los producidos en su territorio y señala que la resistencia antimicrobiana representa “una de las mayores amenazas para la salud pública de nuestro tiempo”.

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