El tribunal de Ångermanland, en el norte de Suecia, condenó este martes a cuatro años y cinco meses de prisión a un hombre por haber explotado sexualmente a su esposa durante tres años, vendiendo sus servicios a decenas de hombres.

El caso ha generado comparaciones con el de la francesa Gisèle Pelicot, cuyo esposo fue sentenciado a 20 años de cárcel por someterla a violaciones grupales mientras estaba drogada, entre 2011 y 2020.
El condenado, exmiembro de la banda de motociclistas Hells Angels y detenido desde octubre a raíz de la denuncia presentada por su esposa, con quien está en proceso de divorcio, recibió la sentencia por proxenetismo agravado, intento de violación, seis casos de maltrato y seis de amenazas. Además, deberá indemnizar a la víctima con 200.000 coronas suecas (aproximadamente 18.370 euros).
Según el comunicado oficial, el tribunal determinó que fue el hombre quien “tomó la iniciativa para que la mujer comenzara a vender sexo” y que “gestionó gran parte del negocio”.
Asimismo, 28 personas fueron condenadas por la compra de servicios sexuales, de las cuales dos recibieron penas de prisión. Aunque en la investigación figuraban cerca de 120 sospechosos, la mayoría no fueron formalmente acusados debido a que el delito prescribe tras dos años.
El juez Johan Ahlberg explicó que el hombre influenció y obligó a su esposa a realizar actos sexuales consigo misma, transmitirlos en internet, recibir clientes y facilitar que vecinos y compradores tuvieran relaciones sexuales con ella.
No obstante, el tribunal consideró que no quedó probado que la participación de la mujer fuera involuntaria, basándose en las conversaciones presentadas y en el hecho de que la víctima no pudo referirse a hechos específicos.
El acusado fue absuelto de ocho cargos por violación, ya que en siete casos no se estableció que la víctima actuara contra su voluntad y, en otro, no se pudo determinar el tipo de acto sexual ocurrido.
Durante el juicio, el hombre negó las acusaciones y afirmó que solo acompañó a su esposa en su deseo de convertirse en prostituta de lujo, desempeñando un papel administrativo.
El condenado, de unos sesenta años, tiene antecedentes por maltrato y coerción, y cumplió una pena previa de cinco meses de cárcel, según medios suecos. Dos años atrás ya había sido investigado por abusos contra su esposa, pero el caso fue cerrado.
Con información de EFE.
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