Los jueces Fabián Fradejas, Gustavo Romagnoli y Luis Morales Lezica absolvieron este miércoles a César Soto (44), ex pareja y padre de la hija de Paulina Lebbos (23), asesinada en febrero de 2006. De este modo, uno de los crímenes más resonantes de la provincia de Tucumán continúa impune.

El juicio, que se extendió durante 15 audiencias, concluyó con el Tribunal de la Sala III señalando que no se alcanzó el grado de certeza necesario para condenar a Soto. El juez Fradejas criticó duramente al Ministerio Público Fiscal (MPF) por las falencias en la investigación que llevó el caso a juicio.
“Las mismas pruebas que se reprodujeron aquí son las que se presentaron en el juicio anterior. Nunca vimos algo así, que se haga un juicio con un imputado acusado por un hecho y que después se vaya a otro juicio con las mismas pruebas para acusar a otra persona, sin pruebas diferentes. La certeza que tenía la querella y la fiscalía de que el autor era Roberto Luis Gómez, ahora con las mismas pruebas dicen que todos los caminos conducen a Soto”, expresó Fradejas.
Roberto Luis Gómez, inicialmente acusado como autor del homicidio en el tercer juicio por el caso, pasó a ser señalado como partícipe necesario por el MPF, pero fue absuelto por el tribunal.
El fiscal Carlos Sale había solicitado la prisión perpetua para Soto, quien según la acusación estranguló a Paulina en su domicilio el 26 de febrero de 2006. Al respecto, Fradejas cuestionó la falta de una inspección ocular y reconstrucción en la casa, y señaló que se tuvo que “imaginar cómo pudieron sacar un cuerpo a las 7 de la mañana sin que nadie los vea”, además de señalar la ausencia de imágenes que describieran la supuesta escena del crimen. También consideró que la acusación se basaba en indicios pero carecía de pruebas sólidas.
Por otro lado, la hipótesis conocida como «los hijos del poder» fue descartada en esta etapa, luego de que el fiscal desistió de la acusación contra Sergio Kaleñuk (46), hijo del exsecretario privado de José Alperovich, Alberto Kaleñuk, por falta de elementos que lo vinculen con el homicidio o el posterior descarte del cuerpo. Kaleñuk había sido imputado como coautor del crimen de Paulina, cuyo padre, Alberto Lebbos (71), se convirtió en una voz reconocida contra el poder político.
Patricio Char, defensor de Kaleñuk, afirmó a la prensa que “Soto y Kaleñuk no se conocen” y negó que existan registros de llamadas entre ellos, contrariamente a lo sostenido por la fiscalía. En sus últimas palabras, Kaleñuk rechazó tener vínculos con el caso: “No hay ninguna prueba contra mí. No es que no hay ahora, nunca hubo”.
Por su parte, Soto se declaró inocente y delegó su defensa en el defensor oficial Roque Araujo, quien durante su alegato definió la acusación como “carente de sustento técnico y lógico”. Araujo cuestionó la decisión de no acusar a Kaleñuk y preguntó: “Si Soto no tiene vinculación con la política, ¿quién hizo todo esto para encubrir a un sanguchero?”.
Al conocer el fallo, el padre de Paulina expresó su dolor y responsabilizó al MPF. “Aquí hay responsables. ¿Dónde está el ministro fiscal Edmundo Jiménez? El juez ha dicho que hay que investigar, el MPF tiene que investigar. Hace 20 años que pido que investiguen. El juez enumeró todo lo que consideran que no investigó. ¿Cuántas veces pedí que investiguen?”, cuestionó.
Visiblemente conmocionado, añadió: “Hay una responsabilidad total del MPF, de Edmundo Jiménez. ¿Por qué no nos han llamado cuando se abrió esta investigación? ¿Por qué no está convocado José Alperovich? ¿Por qué no se ha hecho la prueba genética? Porque están protegiendo a los asesinos de Paulina”.
Lebbos anticipó que solicitarán un juicio político contra Jiménez, a quien acusó de “seguir respondiendo a Alperovich”. “Nunca me voy a dar por vencido. Acá se tiene que hacer justicia por Paulina y por todas las víctimas de la impunidad”, concluyó.
El caso
El 26 de febrero de 2006, Paulina Lebbos salió a bailar junto a Virginia Mercado, Jimena Mercado y Alejandro Aramayo. Virginia fue la última persona que la vio con vida cuando compartieron un remís en la zona del ex Abasto, luego de ir al boliche Gitana, en San Miguel de Tucumán. Paulina habría continuado hacia la casa de Soto, pero nunca llegó.
La joven estuvo desaparecida durante 13 días, hasta que su cuerpo fue encontrado a la vera de la ruta 341, en la zona de Tapia, con graves signos de violencia. Desde entonces, la causa no logró identificar a ningún responsable del homicidio.
Ya se han realizado tres juicios anteriores. En 2013, se condenó por encubrimiento a Enrique García, Manuel Yapura y Roberto Lencina, comisario y policías de Raco, por haber fraguado actas y testimonios relacionados con el hallazgo del cuerpo. Este proceso permitió investigar la trama de encubrimiento.
En 2018, el segundo juicio duró un año, contó con más de 200 testigos, 32 careos y 38 imputados por falso testimonio. Al menos 12 personas fueron esposadas por mentir en sus declaraciones
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