Diego Peña, primo de Loan, aseguró ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes que “es imposible caminar descalzo” por la zona de pastizales que rodea a El Algarrobal, lugar donde el niño desapareció el 13 de junio de 2024. Su testimonio confirma que el botín encontrado enterrado en un lodazal fue “plantado” para mantener la búsqueda en la zona durante el mayor tiempo posible.

Peña, pareja de Camila Núñez —una de las asistentes al almuerzo previo a la desaparición de Loan—, contó que fue ella quien le avisó el mismo 13 de junio mediante un mensaje, ya que él se encontraba trabajando en la ciudad de Goya. “Yo les dije que miren en el campo. Conozco muy bien la zona porque me crié ahí”, explicó.
El viernes 14, por la tarde, Diego llegó a El Algarrobal, saludó a su abuela y se sumó a la búsqueda junto a lo que definió como “una multitud”.
### La «puesta en escena»
Respecto a la desaparición, Peña relató: “Sólo me dijeron que fue a buscar naranjas con otras personas y desapareció. Camila no me dijo más nada”.
El joven afirmó que su hija formó parte del grupo de niños que, junto con Bernardino Antonio Benítez, Daniel Ramírez y Mónica Millapi, se dirigieron a una tapera ubicada a unos 600 metros de la casa de Catalina Peña, la abuela de Loan, en busca de naranjas.
Para los investigadores, todo constituyó una puesta en escena para alejar a Loan de la custodia de su padre —quien se quedó haciendo sobremesa con la abuela Catalina y otros comensales— y facilitar su sustracción.
Diego Peña, conocido como “Huevo”, explicó que habló con su hija sobre lo ocurrido: “Me dijo que de un momento a otro Loan desapareció, que ella lo llamaba y él no respondía”.
En cuanto al grupo de personas que se presentó en 9 de Julio y luego fueron procesadas por intentar desviar la investigación judicial, informó que “se presentaron en mi casa, decían que eran abogados y que venían de parte de una fundación”.
Tras varios días de búsqueda, Diego regresó a trabajar a Goya. Cuando volvió a 9 de Julio el fin de semana, se encontró con que su pareja y su hija ya habían sido trasladadas al hotel Despertar del Iberá. “A mí nadie me preguntó si podían llevar a mi hija. Fui a ver si podía verla y me dejaron”, indicó, y agregó que le explicaron que el traslado había sido para “resguardarlas”.
Peña afirmó: “Sentí que no estaban obligadas a estar allí. A mi hija la vi contenta porque le habían comprado libros y figuritas”.
También narró el trauma que sufrió su hija tras la desaparición de Loan: “Ella quedó con miedo, se escondía, no quería salir. Su temor era que alguien la llevara, como a Loan”.
Durante su declaración, el joven señaló que al momento del hecho las naranjas aún no habían completado su proceso de maduración en la casa de su abuela. Los defensores buscaron aprovechar ese dato como un argumento válido para justificar que fueran a buscarlas a otro lugar.
Este punto generó un intercambio tenso entre las defensas y el fiscal Carlos Schaefer, quien preguntaba si a 600 metros de la casa de Catalina Peña las naranjas podrían madurar más rápido. La situación obligó a una intervención enérgica del presidente del Tribunal, Fermín Ceroleni, quien luego ordenó un cuarto intermedio para calmar los ánimos.
### El monte más “feo”
También declaró Roque Noguera, de 40 años, integrante del grupo que el viernes al mediodía creyó haber encontrado pisadas de pies infantiles descalzos en un desfiladero para vacas, zona que definió como “el monte más feo” debido a la vegetación enmarañada y el difícil acceso.
“Buscamos en el campo de Chamorro y pedimos agua. Nos indicaron cuál era el monte más feo. Fuimos hacia allí y nos encontramos con Francisco Méndez y su hijo, que buscaban a caballo. En un momento nos invitaron a comer en la casa de Catalina y buscamos un camino para que pasaran los caballos. Yo levanté una rama para liberar el paso y fue entonces cuando Méndez vio las huellas”, relató.
Noguera agregó que filmó y tomó fotografías que entregó posteriormente al Juzgado Federal. El grupo creyó ver en el barro huellas de un niño sin calzado.
Méndez salió del lugar a caballo para buscar señal telefónica y comunicarse con el comisario Walter Maciel, quien llegó acompañado por un grupo de policías cerca de las 16:00. “El comisario sacó fotos y organizó la búsqueda, pero luego quedaron solo Méndez y Maciel”, detalló.
El hallazgo ocurrió a unos tres kilómetros de la casa de Catalina Peña y no coincide con el lugar donde ese mismo día Laudelina Peña y su hija Macarena encontraron enterrado uno de los botines que calzaba Loan.
Por su parte, Miguel Ángel Noguera, tío del niño, no aportó datos revelantes, ya que llegó a El Algarrobal el viernes por la noche para colaborar con la búsqueda tras enterarse de la desaparición a través de un estado de WhatsApp.
Al cierre de la audiencia, el abogado Richard Vallejos, defensor del excomisario Maciel, reiteró el pedido para que su defendido sea trasladado a un
COLONIA DORA MEDIOS SITIO OFICIAL!