El banderazo realizado por La Cámpora en Parque Lezama para reclamar la liberación de Cristina Kirchner volvió a exponer la tensión interna entre ese sector y las agrupaciones alineadas con el gobernador bonaerense Axel Kicillof. La situación se agravó tras un fuerte discurso de Máximo Kirchner contra el mandatario provincial, lo que generó críticas por parte del Movimiento Evita, que acusó al líder de La Cámpora de fomentar «una trinchera de división del peronismo» con su intervención del sábado.

En el acto, que tuvo lugar en el aniversario de la prisión domiciliaria de la exvicepresidenta, Máximo Kirchner se refirió a las elecciones de 2027 y pidió por “una candidata y no candidatos por default”. El mensaje estuvo dirigido, especialmente, hacia Kicillof, considerado por el Movimiento Evita como “el candidato del peronismo mejor posicionado” para competir en los comicios del próximo año.
“Si Máximo quiere, que compita en las PASO. Axel es nuestro candidato y está dispuesto a enfrentar a cualquiera en una interna”, afirmó Eduardo Ancona, secretario general del Movimiento Evita de la provincia de Buenos Aires. Además, sostuvo que “el peronismo tiene que construir la unidad más grande posible para derrotar a Milei” y que las candidaturas deben definirse en elecciones internas.
Cinco días atrás, en su discurso, Máximo Kirchner había criticado sin nombrar a quienes “todos los días hablan de unidad y ni siquiera son capaces de ir a ver a Cristina” en San José, donde la exmandataria cumple la condena por la causa Vialidad. “Cristina sabía cuál era su destino, pero aun así no la pudieron doblegar porque nadie que quiera gobernar la Argentina y brindarle felicidad a su pueblo podrá hacerlo con la tranquilidad que algunos pretenden cambiar el destino de la Patria”, sostuvo desde el escenario.
En ese contexto, Jonathan Thea, secretario general del Movimiento Evita en la Ciudad de Buenos Aires, remarcó que “Axel es quien mejor expresa la posibilidad de una alternativa de futuro” y consideró que “quien lo ataca públicamente termina siendo funcional para que Milei siga vendiendo la Argentina”. “No veo una interna. Veo a un sector de nuestro propio espacio atacando a Kicillof, el candidato por lejos mejor posicionado para ganarle a Milei. Esta es una situación rara y peligrosa”, añadió.
El Movimiento Evita fue uno de los espacios que se unieron bajo el Frente de Todos, el instrumento de unidad que apoyó la candidatura presidencial de Alberto Fernández, consensuada por Cristina Kirchner. Sin embargo, después de la derrota en las PASO de 2021, el oficialismo sufrió una fuerte división: mientras el Evita se alinea detrás de Alberto Fernández, La Cámpora y otras fuerzas afines a la vicepresidenta quedaron en la vereda opuesta.
Las declaraciones de Máximo Kirchner ya habían desencadenado un primer enfrentamiento en redes sociales entre Juan Manuel Abal Medina, exjefe de Gabinete cercano al Evita, y el diputado bonaerense Facundo Tignanelli, militante camporista y aliado de Máximo. En ese intercambio cruzaron acusaciones por ambos lados, tildándose mutuamente de “chupamedias” y “vago” que “duerme hasta tarde”.
En la disputa también intervino el senador provincial Emmanuel González Santalla, quien rechazó los cuestionamientos de Abal Medina hacia el líder camporista. Lo calificó de “garca” y lo responsabilizó por “trabajar para criticar a Cristina en los medios”. Ante el revuelo, González Santalla sostuvo que “Máximo dijo lo que piensa” y lo diferenció de Kicillof.
“Otra cosa es el gobernador mandando a decir lo que él no se anima, o la legisladora que dijo que Cristina rompe las pelotas, es lo que hablan todos los días en privado. Si creen que Cristina resta votos, que lo sinceren. Si no encontramos una síntesis, iremos a una PASO, vamos a los votos”, expresó en una entrevista con el portal local El Termómetro, dos días después del acto que desató la controversia.
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